Día 6: El Fruto del Espíritu: Amabilidad

POR XAVIER ADRIAANSE,
líder nacional de La Iglesia Cuadrangular en Sudáfrica

Cuando pienso en amabilidad, me acuerdo de mi mamá. Cuando era niño, constantemente nos recordaba a mí y a mis cinco hermanos el ser amables y considerados entre nosotros. Sin embargo, parecía como la cosa más difícil de hacer. En Efesios, Pablo nos anima a vivir la amabilidad como evidencia de la obra del Espíritu en nuestras vidas.

La amabilidad es bondad en acción, haciendo lo que es mejor para otros aun cuando no lo merecen, y siendo pacientes con aquellos que son difíciles. La amabilidad de Dios para con nosotros fue planeada e intencional. Jesús caminó la milla adicional para sacarnos de la destrucción, cambiando nuestras vidas. En lo que le doy completo dominio sobre mi vida, su presencia y mi receptividad producen tremendas oportunidades para que el fruto de la amabilidad sea cada vez más evidente en mi vida.

El Espíritu Santo nos quiere ayudar a ser los canales de amabilidad de Dios por medio de nuestras acciones hacia otros. Caminemos la milla adicional hoy día y vivamos la amabilidad del Señor en un mundo que desesperadamente lo necesita.

PUNTOS DE ORACIÓN

  • Ore que nos rindamos a la obra del Espíritu para desarrollar su fruto en nuestras vidas.
  • Ore que el fruto de la amabilidad sea vivido en nuestras relaciones para bendecir y animar a otros.
  • Ore que el Señor use este fruto para ayudarnos a alcanzar a los que no le conocen.

LECTURA ADICIONAL DE LA ESCRITURA

“Sin embargo, Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, 5 él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericorDía. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. 6 Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7 Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna”.(Tito 3:4-7, NTV)

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. (Efesios 4:32, RVR 1960)