Día 4: El Fruto del Espíritu: Paz

POR JIM SCOTT,
misionero de área de FMI a América del Norte

El libro de Don Richardson, Peace Child (Hijo de Paz), cuenta una historia que él y su esposa, Carol, escucharon mientas servían en medio de tres tribus Sawi de Irian Jaya: los pueblos de Haenam, Kamur y Yawi. Dos tribus en conflicto buscando la paz se presentaron la una a la otra un “hijo de paz”. Kaiyo, un líder tribal, entregó a su único hijo bebé a la tribu Haenam, diciendo, “Les doy mi hijo, y con él, mi nombre”. El líder de Haeman dijo, “¡Esto es su ciente! Ciertamente pediré la paz entre nosotros”. Un padre de la tribu Haenam levantó a uno de sus hijos y le dijo a Kaiyo, “Si tu pides paz entre tu gente, te daré mi hijo y mi nombre”.

“¿Por qué era necesario esto para la paz?” preguntó Don. La respuesta fue asombrosa: “Es imposible tener paz sin un hijo de paz. Nuestras aldeas cuidarán de estos hijos con más cuidado que a los propios. Mientras que el hijo de la paz viva, habrá paz entre las tribus en guerra”.

El hijo de paz de Dios es Jesús. El Príncipe de Paz nos brinda la promesa de la paz entre tribus y facciones en conflicto donde quiera que se encuentren hoy día. Donde Jesús es recibido y honrado, ¡da muerte a la oposición y la hostilidad para que haya paz entre los pueblos!

PUNTOS DE ORACIÓN

  • Ore por familiares y amistades, que sean acercados por la sangre de Cristo y descubran que Él es su paz y quien les traerá paz tanto personal como con otros.
  • Ore por familias, que su paz sea consistentemente experimentada para que nuestros hogares sean lugares de paz.
  • Ore por nuestras comunidades, que aquellos cautivados por el racismo, la intolerancia, el odio, la ira y la violencia sean sanados por la sangre de Jesús, para que todos puedan juntarse en paz.
  • Ore por la gente de nuestra nación y nuestro mundo, que los muros de separación sean quebrantados, produciendo así paz en donde antes hubo guerra y conflicto.

LECTURA ADICIONAL DE LA ESCRITURA

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos
cercanos por la sangre de Cristo. 14 porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Efesios 2:13-16 (RVR 1960).