Día 13: Dones Espirituales: Conocimiento

POR LEONARD SWEET,
profesor de evangelismo en Drew University.

Conocimiento es más que solo hechos. El conocimiento bíblico viene de una relación cercana y personal con algo o alguien. La manera de conocer más sobre cualquier cosa es profundizar nuestra experiencia con aquello.

Nuestra palabra “discípulo” viene de la palabra griega koiné mathetes que significa “aprender”
o “estudiante,” y todo aprendizaje comienza con el reconocimiento de que no sabemos algo. En mi vida temprana, pensaba que lo sabía todo. Entonces me di cuenta que no sabía nada. Ahora me doy cuenta que sé un poco sobre mucho.

Mi mente está ja en la única cosa que abre la puerta a todo conocimiento: Jesús.

Cuando nos ponemos la mente de Cristo y nos abrimos a los circuitos del Espíritu, nuestra mente y espíritu son constantemente renovados por el Único que lo sabe todo. El Espíritu puede dispensar conocimiento y sabiduría cuando quiera y a quien quiera.

El conocimiento se convierte en sabiduría, la que a su vez se convierte en verdad. El conocimiento es conocer a Cristo. La sabiduría es hacer a Cristo conocido. La verdad es Jesús, la culminación de todo conocimiento y sabiduría.

PUNTOS DE ORACIÓN

  • Jesús, ayúdame a conocer la única cosa necesaria: a Jesucristo y a Éste cruci cado, a nuestro Señor resucitado, reinante y que pronto volverá.
  • Querido Dios, nos has prometido aumentar nuestra fe. Hoy te pido un aumento en la cosecha, especialmente del fruto llamado conocimiento, uno de los frutos del Espíritu. Dame el deseo de recibir este fruto con humildad, no para enseñorearme de otros, sino para dirigir a otros al Señor y Dador de la vida.
  • Señor, que mi ambición más grande en la vida sea no solamente orar el Padrenuestro con signi cado y misión, pero que también me convierta en una Oración al Padre para que todo que haga sea una oración-ofrenda para ti.
  • Dios Eterno, lléname hoy con Tu Espíritu, para que todo que haga sea impulsado por el Espíritu, guardado y guiado por el conocimiento de Tu voluntad y sendas y por lo tanto llevar las marcas de mi Señor y Salvador, Jesucristo.